
¿Qué es sustentabilidad?
Francisca Aleuy, Estudiante de 2° año
Lo que nos rodea suele ser constante, solemos ver el mismo cerro a través de nuestra ventana, los mismos árboles camino a la universidad, el mismo cielo día y noche. Pero aquello que damos por estable, es lo que más está cambiando y lo que más necesita de nuestra ayuda, atención y cuidado. Lagos desaparecen, el clima cambia, animales se extinguen, bosques se deforestan. En cierto sentido es una relación bilateral, necesitamos de la tierra, de la naturaleza y todo lo que conlleva y nos da, y ella por su parte necesita que la cuidemos, pero que la cuidemos de nosotros mismos. Al estar rodeados de cemento, solemos olvidar nuestra total dependencia a ella, pensando además que es una fuente inagotable que podemos explotar sin recibir consecuencias o una respuesta de su parte. Y la peor respuesta que nos puede dar es su silencio, es decir, que ya no nos pueda proveer lo que necesitamos.
Sustentabilidad consiste en un equilibro, un balance y respeto entre el ser humano y su entorno. Y es justo eso de lo que carecemos. Tenemos un deber, una obligación por el solo hecho de habitar este planeta. No podemos recibir ni quitar sin dar de vuelta. Debemos ser capaces de desarrollarnos ya sea a nivel individual como a nivel global, de la mano con la naturaleza de la cual formamos parte, respetando su espacio y curso. No es extraño ver derribar un árbol milenario y hermoso, para tener más espacio para construir una bodega para guardar leña. Vivimos en una paradoja que nosotros mismos como hombres nos hemos ido creando.
Pero es fácil no escuchar este llamado de responsabilidad, y hay una cortina que nos cubre los ojos de ver lo que en verdad está sucediendo. Tenemos una explotación ridículamente violenta de peces en nuestro mar, y la legislación actual restringe a los pescadores locales, mientras que las grandes industrias pesqueras, nacionales y extranjeras, extraen y explotan nuestros recursos marítimos sin respetar el curso natural de regeneración. Cada día instituciones reemplazan los anuncios en papel más mínimos como por ejemplo el horario de atención, por pantallas con consumo energético diario sin necesidad aparente. Y si ponemos atención, a las horas en que más vehículos transitan las calles, podremos ver que nueve de cada diez autos son ocupados por sólo una persona, miles de autos que causan congestión, estrés, contaminación ambiental y acústica, ocupando espacio. Más allá de la independencia que te puede dar usar tu auto, hay una concepción errónea en nuestra sociedad actual en la cual el cuidado del medio ambiente no tiene peso en nuestro diario vivir. ¿No sería más responsable compartir el viaje? ¿No sería más solidario con las personas y el medio ambiente llevar a tu compañero de universidad o de trabajo?
Se puede decir que las repercusiones que tiene el descuido al medio ambiente las vemos a largo plazo, por lo que dejar el agua corriendo mientras nos cepillamos los dientes o lavamos la loza, usar una cantidad innecesaria de papel para secarnos las manos, dejar la luz o artefactos electrónicos prendidos mientras no los ocupamos parece no tener mayor impacto, o sea, hay mucha agua en el mar, ¿cierto? Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, y es hora de darnos cuenta que ya estamos viviendo las consecuencias ambientales de nuestros antepasados, y que nos toca hoy la responsabilidad de no dejar que este empeore y crear una conciencia y una mentalidad respetuosa del medio ambiente.
Nos corresponde ser sustentables porque como hombres somos responsables del daño producido. Nos corresponde serlo en nuestro diario vivir, tanto en acciones mínimas como desenchufar el cargador del celular mientras no lo ocupamos, tanto en grandes actos como decidir no ser consumidor de una empresa o industria que notoriamente dañe el medio ambiente. Relacionémonos con nuestro entorno con equilibrio y con el respeto que se merece. Informémonos, tomemos conciencia y actuemos.







